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¡Hola, lector!

Hace unos días te conté lo que hago yo cuando me doy cuenta de que he dejado de enterarme de lo que leo, y me preguntasteis por ejercicios concretos. Así que aquí van, con una advertencia por delante: no soy docente ni especialista en educación. En vez de inventarme una lista, he ido a mirar qué dice la investigación sobre qué funciona de verdad, y he elegido lo que puede hacer cualquiera en su salón sin material especial.

Los ejercicios de comprensión lectora para adultos que mejor funcionan son los que te obligan a recuperar de memoria lo que acabas de leer, en vez de volver a mirarlo. Los seis de este artículo son: contar en un minuto lo que has leído sin abrir el libro, preguntarte por qué cada idea es como es, explicarte cómo encaja con lo que ya sabías, escribir tres frases de memoria al cerrar el capítulo, repartir la lectura en sesiones separadas y repasar al día siguiente antes de continuar. Están elegidos a partir de la revisión de Dunlosky y colegas (2013), que evaluó diez técnicas de estudio muy extendidas y encontró que las más populares, subrayar y releer, están entre las menos eficaces.

Yo suelo utilizar las técnicas 1, 5 y 6. Y me funcionan bien 🙂

De dónde salen estos ejercicios

En 2013, un equipo encabezado por John Dunlosky revisó diez técnicas de estudio habituales y las clasificó por utilidad real. Solo dos recibieron la máxima calificación: la práctica de recuperación, es decir, ponerse a prueba a uno mismo, y la práctica distribuida, repartir el estudio en el tiempo en lugar de concentrarlo. Otras tres quedaron en un nivel intermedio prometedor: la interrogación elaborativa, la autoexplicación y la práctica intercalada.

Lo llamativo es la otra lista. Cinco técnicas recibieron la calificación más baja, y entre ellas están justo las que más usa todo el mundo: resumir, subrayar y releer.

Un aviso antes de seguir: esa investigación estudia aprendizaje académico, no lectura por placer. Para un ensayo, un manual o cualquier libro del que quieras sacar algo, estos ejercicios tienen sentido. Para una novela que lees por gusto, no hace falta que conviertas la lectura en deberes.

1. El resumen de un minuto, con el libro cerrado

Al terminar un capítulo, cierra el libro y cuenta en voz alta durante un minuto lo que acabas de leer. Sin mirar. A alguien, al espejo o a la nota de voz del móvil.

Es el ejercicio con más respaldo de todos, porque es práctica de recuperación pura. Y tiene un efecto inmediato: los puntos en los que te atascas al contarlo son exactamente los que no habías entendido. Te dan un diagnóstico gratis.

2. La pregunta “¿por qué?”

Cada vez que el texto afirme algo importante, párate y pregúntate por qué es así antes de seguir leyendo. Si el autor sostiene que un modelo de negocio fracasó, responde tú primero, y luego compara con lo que dice él.

Esto es interrogación elaborativa, una de las técnicas de nivel intermedio. Funciona porque obliga a conectar lo nuevo con lo que ya sabes, en vez de dejarlo flotando.

3. Explicarte cómo encaja

Parecido pero distinto. Aquí no preguntas por el texto, sino por ti: ¿esto que acabo de leer confirma o contradice lo que yo pensaba? ¿Con qué otra cosa que he leído tiene que ver?

Se llama autoexplicación y también está en el grupo intermedio. Basta con dos frases dichas en voz alta. Es especialmente útil en libros sobre temas que ya conoces a medias, que son donde más fácil resulta engañarse creyendo que lo has entendido.

4. Tres frases escritas de memoria

Al terminar la sesión, escribe en un cuaderno tres frases con lo esencial de lo leído. La condición importante: con el libro cerrado.

Aquí está el matiz que casi nadie cuenta. Resumir copiando del texto está entre las técnicas de baja utilidad, pero escribir de memoria y con tus palabras es otra cosa distinta: vuelve a ser recuperación. El libro cerrado marca toda la diferencia.

5. Repartir la lectura

Un libro exigente rinde más en cuatro sesiones de media hora que en una de dos horas. Y no es una cuestión de aguante: la práctica distribuida es una de las dos técnicas con máxima calificación en la revisión.

Entre sesión y sesión pasan cosas: lo leído se asienta y aparecen preguntas que no tenías al cerrar el libro.

6. El repaso de dos minutos del día siguiente

Antes de retomar la lectura, y sin abrir el libro, cuéntate qué pasaba o qué se estaba argumentando donde lo dejaste. Solo después, abre y sigue.

Es la combinación de los dos ejercicios con más respaldo, recuperación y espaciado, y cuesta dos minutos. Si solo vas a incorporar uno de los seis, yo elegiría este.

Lo que no funciona tanto como crees

Subrayar es, según esa misma revisión, una de las técnicas menos eficaces y también una de las más usadas. El problema es que da sensación de estar trabajando sin obligarte a procesar nada: pintar de amarillo no es comprender.

Releer está en la misma lista. Un texto releído resulta más familiar, y esa familiaridad se confunde muy fácilmente con comprensión. Por eso los autores recomiendan sustituir la relectura por autoevaluación: en lugar de volver a leer el capítulo, cierra el libro e intenta contarlo.

Y copiar frases textuales en un cuaderno tampoco cuenta como resumir. Si no ha pasado por tus palabras, no ha pasado por tu cabeza.

Tabla resumen de ejercicios para mejorar la comprensión lectora en adultos

Ejercicio Qué entrena Respaldo
Resumen de un minuto con el libro cerrado Recuperación Alto
Repaso de dos minutos al día siguiente Recuperación + espaciado Alto
Repartir la lectura en sesiones Práctica distribuida Alto
Preguntarte “¿por qué?” Interrogación elaborativa Intermedio
Explicarte cómo encaja Autoexplicación Intermedio
Tres frases de memoria Recuperación por escrito Alto si es de memoria

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el ejercicio más eficaz para mejorar la comprensión lectora? Ponerte a prueba a ti mismo sin mirar el texto. La revisión de Dunlosky y colegas sitúa la práctica de recuperación entre las dos técnicas de mayor utilidad, junto con repartir el estudio en el tiempo.

¿Sirve subrayar mientras leo? Poco, según esa misma investigación. Subrayar y releer están entre las cinco técnicas peor valoradas, pese a ser las más habituales.

¿Estos ejercicios sirven para leer novela? Están pensados para la lectura de la que quieres aprender algo. Con una novela que lees por placer no hace falta: ahí el objetivo es otro.

¿Cuánto tardan en notarse? No te puedo dar un plazo, y desconfía de quien te lo dé. Lo que sí se nota desde el primer día es el diagnóstico: al intentar contar un capítulo de memoria descubres al momento cuánto habías entendido de verdad.

¿Cuál vas a probar? A mí me interesa especialmente si alguien tiene el hábito de escribir tres frases al cerrar el libro, porque es lo que peor se me da. Te leo en comentarios.

Y si lo que te apetece es un libro de ficción sin deberes de ningún tipo, por aquí tienes reseñas de sobra. Para enterarte cuando publique las nuevas, suscríbete a la newsletter.