Hay películas que funcionan mejor si llegas sin bagaje. La nueva Cumbres Borrascosas de Emerald Fennell —con Margot Robbie y Jacob Elordi— es, posiblemente, el ejemplo más perfecto de esto en lo que llevamos de década. Si buscas una sinopsis de Cumbres Borrascosas o quieres saber de qué va antes de entrar al cine, sigue leyendo. Pero si ya leíste el libro recomendado de Emily Brontë, prepárate: esto va a ser diferente.
Cumbres Borrascosas: el libro de Emily Brontë que lo empezó todo
Antes de hablar de la película, conviene hablar de dónde viene todo. Cumbres Borrascosas (en inglés, Wuthering Heights) es la única novela de ficción escrita por Emily Brontë, publicada en 1847. La historia sigue a Heathcliff y Catherine Earnshaw, dos almas criadas juntas en los páramos de Yorkshire que desarrollan un amor tan intenso como autodestructivo.
El libro de Emily Brontë es mucho más que una historia de amor romántico. Es una novela sobre la rabia de clase, el racismo sistémico que sufre Heathcliff —un niño de origen incierto, probablemente gitano o de ascendencia africana, tratado como un intruso—, y la venganza como proyecto de vida. La estructura narrativa es compleja: el relato se divide en dos tiempos y se cuenta a través de varios narradores, lo que lo convierte en uno de los textos más técnicamente sofisticados del siglo XIX.
El resumen de Cumbres Borrascosas que circula en internet tiende a romantizar la historia: dos amantes separados por las convenciones sociales. Pero eso es, en el mejor de los casos, la mitad del relato. Brontë construyó algo feroz, incómodo, que no pretende hacerte sentir bien al final. Heathcliff no es un héroe romántico: es un hombre destrozado que destroza a su vez a todo el que le rodea.
Es por eso que existe la expresión “el libro más furioso jamás escrito”. Leer Cumbres Borrascosas en su versión original —disponible como Cumbres Borrascosas PDF en dominio público— es exponerse a algo que pocas novelas de la época se atrevieron a hacer: mostrar el amor sin idealizarlo, con toda su violencia interior.
Una adaptación que no quiere serlo
La propia Fennell lo admitió desde el principio: su película lleva el título entre comillas —”Wuthering Heights”— porque, en sus propias palabras, no es posible adaptar fielmente un libro tan denso y complicado. Lo que ha hecho es más bien una reinterpretación radical, filtrada por sus obsesiones cinematográficas y por una estética que mezcla el gótico romántico con algo que algunos críticos han descrito como Bridgerton con toques de Fifty Shades of Grey dirigida por Tim Burton.
El papel de Heathcliff recae en Jacob Elordi —que ya viene de encarnar personajes de intensidad oscura— y el de Catherine en Margot Robbie. Ambos traen consigo un magnetismo físico que Fennell aprovecha al máximo, convirtiendo la historia de Cumbres Borrascosas en un ejercicio de sensualidad visual tanto como de drama emocional.
El problema de llegar al cine habiendo leído a Emily Brontë
Si conoces bien la novela, probablemente llegues al cine con una imagen muy concreta de Heathcliff: una figura oscura, amenazante, símbolo de la rabia de clase, la obsesión y la crueldad sin romantizar. La película, en cambio, te entrega a Jacob Elordi con los pómulos perfectamente iluminados.
Quienes no han leído el libro pueden disfrutar de esa versión sin que les duela. Quienes sí lo han hecho, en cambio, van a pasar buena parte del tiempo preguntándose dónde quedó la rabia de clase, el racismo sistémico que sufre Heathcliff en la novela original, la complejidad narrativa de los dos tiempos… y cómo es posible que haya una escena de pony play en una adaptación de la autora de Cumbres Borrascosas.
Sinopsis de Cumbres Borrascosas (2026): de qué va la película de Fennell
La sinopsis de Cumbres Borrascosas de Fennell mantiene el esqueleto de la novela: Heathcliff y Cathy, amor imposible, venganza y destrucción mutua. La historia sigue a dos personas que se conocen desde niños en los páramos de Yorkshire y desarrollan una obsesión mutua que lo contamina todo a su alrededor, incluidas las generaciones siguientes.
Pero el tono es completamente otro. Fennell apuesta por la sensualidad y el exceso donde Brontë apostaba por la violencia emocional y el rencor sin redención. Son dos obras con el mismo título y territorios emocionales distintos. La película de Fennell es, en cierta forma, lo que ocurre cuando una cineasta contemporánea decide tomar prestado el mito y construir algo propio con él.
Lo que sí funciona: fotografía, música y exceso controlado
Visualmente, la película es deslumbrante. La fotografía captura los páramos de Yorkshire con una elegancia casi hipnótica. El diseño de producción es impecable. Y la banda sonora —firmada por Charli XCX— aporta algo inesperadamente efectivo: una mezcla de pop electrónico con tensión gótica que, contra todo pronóstico, funciona. Para quien llega sin el peso del libro, todo eso se puede disfrutar sin resistencia.
El regalo de ir al cine sin haber leído Cumbres Borrascosas
Si no has leído el libro de Emily Cumbres Borrascosas —o si el nombre de Emily Brontë te suena pero nunca te has animado con la novela— tienes un regalo sin abrir. Puedes sentarte en el cine y dejarte llevar por lo que Fennell ha construido: una historia de deseo obsesivo, relaciones de poder y mujeres caóticas tomando decisiones terribles con total consciencia, todo envuelto en una estética que parece hecha para generar conversación.
Puedes reírte cuando la sala entera ríe nerviosa. Puedes dejarte sorprender. Puedes ver a Margot Robbie y Jacob Elordi como Catherine y Heathcliff sin que tu cerebro los compare constantemente con los personajes que imaginaste durante años leyendo la novela original.
Quienes ya leyeron el libro lo van a ver de todas formas, claro. Y está bien. Pero si llevas tiempo con la novela en la lista de pendientes y la película ya está en cartelera, considera esto: a veces, la ignorancia es exactamente la mejor butaca desde la que disfrutar del espectáculo.
¿Ya viste la película? ¿Leíste el libro antes o después? Cuéntame en los comentarios.