Hola, lector.
Hoy vengo con una novela negra que me ha durado muy poco en las manos, y no precisamente porque sea corta.
De qué va (sin spoilers)
Las malas costumbres arranca en la Cuenca de los años 60 con lo que parece un crimen sencillo: aparece muerto un vecino, hay un sospechoso claro, y todo el mundo quiere dar el caso por cerrado. El problema es el brigada Andrés Valencia, que tiene el mal hábito de no creerse lo evidente. Y en la España del franquismo, cuestionar el relato oficial no es precisamente una decisión cómoda.
Lo que más me ha gustado de Las malas costumbres
El ritmo, sin duda. Es de esos libros que te hacen el truco del “un capítulo más” y te lo terminas en un fin de semana sin saber muy bien cómo ha pasado.
Pero lo que más me ha sorprendido ha sido Valencia. Tiene mucha personalidad, se sostiene solo, y consigue que te importen sus decisiones aunque sepas que está jugando con fuego. No es el típico detective atormentado: es alguien con criterio propio en un contexto donde tenerlo tiene un coste.
El franquismo aparece en la historia sin que el autor lo use como decorado ni como excusa. Está ahí, pesa en las decisiones de los personajes, pero no aplasta la trama. Bien calibrado.
Lo que no te voy a contar
El final me dejó con ese sabor agridulce que a mí personalmente me gusta mucho en la novela negra. No todo se resuelve de la manera más limpia, y eso le da más verdad a la historia.
Mi conclusión
Si buscas novela negra ágil, con buen ritmo y un protagonista que te cae bien desde el primer momento, este es tu libro. Primer caso de una serie, así que ya sabes lo que viene después.
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